lunes, 13 de julio de 2015

Del modo en que Nuestra Señora de Castellanos inspiró uno de los palacios más bellos del islam.

La leyenda de Mota del Marqués que hoy recogemos, es poco conocida aunque su relato sea absolutamente cierto; habiendo múltiples testimonios históricos que rememoran los hechos a continuación descritos. Unas circunstancias que sucedieron sobre el año 940; hace más de un milenio, pese a lo que su recuerdo pervive en la Historia y en el mundo legedario.
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SOBRE ESTAS LINEAS: Retrato imaginario de Abderramán III, el más insigne entre los califas de Córdoba y uno de los más destacados monarcas que han gobernado nuestras tierras hispanas. Entre los años 929 y el 961 ostentó un poder casi absoluto, con un dominio sobre la Península que tan solo conocería la Casa de Austria; logrando un equilibrio altamente benéfico para muchos. Tras las derrotas sufridas en Castilla se preocupó por hacer de sí mismo un hombre culto, amante de la ciencia, las artes y las letras. Comprometiéndose con el mundo espiritual después de múltiples desgracias e infortunios, bajo su mandato. Atento a los problemas de gobierno; dícese que vivía apesadumbrado por al cargo que debía ejercer. Aquella tristeza enfermiza parece que comenzó a azotarle tras una enorme derrota militar a las puertas de Mota del Marqués; aunque su melancolía patológica se acrecentó años después -sufriendo crisis depresivas que le llevaron a vivir tan solo para mejorar su palacio de Medina Al Zahara y para ampliar su Corte de científicos, músicos, artistas y estudiosos-. Tal era su desdicha que antes de morir Abderramán redactó unas frases (que a continuación recogemos) donde determinó cuántas jornadas había logrado ser feliz en toda su vida. Escribiendo: -“He reinado más de cincuenta años, en victoria o en la paz. Amado por mis súbditos, temido por mis enemigos y respetado por mis aliados. Riquezas y honores, poder y placeres, aguardaron mi llamada para acudir de inmediato. No existe terrena bendición que me haya sido esquiva. En esta situación he anotado diligentemente los días de pura y auténtica felicidad que he disfrutado: El total, suman catorce. ¡Humano, no cifres tus anhelos en el mundo terreno!”.
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El dibujo imaginado que recogemos de Aderramán III, es del conocido caricaturista del siglo XIX, Ortego; cuya obra como pintor costumbrista e historicista nada tiene que envidiar a los artistas coetáneos. Pese a ello, vivió infinidad de penurias y jamás fue reconocido; ya que tal como dijo Abderramán III, la felicidad es un don que tan solo otorga el cielo y nunca el mundo terreno. De tal modo, Francisco Ortego no logró fama, ni menos vivir cómodamente; en su caso debido a las ideas políticas que manifestaba. Terminando por huir de España (junto a su numerosa prole) a cuenta de su discutido republicanismo. Aunque -en verdad- fue perseguido porque le había granjeado enormes enemigos su mordacidad; habida cuenta que se vio obligado a dibujar chistes para diversos periódicos de la época, en los que debía extremar su crítica -para atraer lectores hacia esos diarios que le daban el único trabajo remunerado que encontró-.
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IMAGEN ABAJO: Mapa de las fronteras del Califato de Córdoba durante el siglo X (en tiempos de Abderramán y sus sucesores más directos). En Rojo, marcada la linea fronteriza en tiempos del rey Omeya tras ser vencido en Simancas en el 939 (donde perdió una gran parte de su territorio, llegando la franja cristiana hasta el Guadarrama). En azul, las ampliaciones que se llevaron a cabo después, con las campañas de Almanzor (caudillo de los nietos de Abderramán), quien recuperó a fines del siglo X gran parte de la antigua frontera califal. Con un círculo rojo, se señalan las principales ciudades con asedio o participación militar en este siglo; junto a ellas, aparecen Toledo y Córdoba con un círculo azul. En color verde, la campaña de Abderramán en el 932; señalando el punto en el que Fernán González le cerró el paso (junto a Osma, poco antes de que los árabes llegaran a su fortaleza y refugio en Gormaz). En linea morada la campaña de Abderramán en el 939 cuando quiere vengar sus anteriores derrotas y afrentas: Primeramente sube a Zaragoza para subyugar ese reino que se le había sublevado. Tras ello, se dirige hacia el Duero y espera frente a Simancas que los cristianos se retiren; pese a la superioridad numérica de su ejército, es vencido en esas tierras vallisoletanas y se ve obligado a huir (abandonando sus ropas militares y hasta sus enseres más sagrados, para salvar la vida).
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1) EL GRAN CALIFA Y SUS PRIMERAS DERROTAS:
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Aquel al que muchos textos cristianos denominaban “Almanzor” (1) ; confundiéndolo con el caudillo árabe que medio siglo después lucho por los mismos dominios de Castilla. En verdad era Abd-el-Rahmán y fue el tercer monarca cordobés de aquel nombre; aunque el primero en declararse califa -como gran Omeya que llegaría a gobernar nuestras tierras de España-. Proclamó su imperio independiente de Damasco al ser el descendiente más directo de Mahoma; cuya familia tuvo refugiarse en Al-Andalus siglo y medio antes de que él naciera. Viniendo sus antecesores -llamados Omeyas- desde la antigua Siria; buscando primero refugio en el Magreb y poco después en la vieja Hispania; logrando alcanzar lo que hoy llamamos Andalucía. Siendo allí donde en 756 su tatarabuelo -Abderramán I- logró ser reconocido como emir, para fundar un reino distinto al de Damasco.
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Así fue como unos ciento cincuenta años después de esa gesta, el descendiente más directo de aquel que vino desde Siria, llegó a proclamarse califa en Córdoba, atreviéndose a crear un reino propio. Gobernando bajo ese nombre de Abderramán (el tercero) logra que su “imperio” islámico fuera ajeno al de las tierras de Bagdad. Durante los primeros veinte años de su mandato vivió enormes victorias; promoviendo además grandes avances culturales y científicos. En el terreno militar, amplió sus fronteras hasta tierras de Navarra, obligando a pactar con él a reyes y nobles cristianos, sin tregua ni otra posible alianza. De tal modo, en el 932, tras sufrir varias revueltas de mozárabes (cristianos que habitaban en sus dominios) decidió definitivamente tener como aliados -o súbditos- a varios monarcas católicos. Comenzando por subyugar a los de Pamplona; sometiendo en su viaje hacia aquella zona del Norte, a los de Zaragoza, un emirato al que fustigó con gran dureza. Más tarde y tras obligar pactar Abderramán a los reyes de Navarra, regresó con sus ejércitos por tierras de Álava y Logroño. Aunque allí le esperaba un intrépido rey llamado Ramiro, quien confiado por anteriores victorias, se atrevió a cortar el paso a los musulmanes en las inmediaciones de Osma (2) . Nadie esperaba que este hecho fuera a marcar la Historia y todos creyeron que se trataría de una escaramuza más; aunque el devenir de los hechos y las consecuencias de aquel choque entre el Omeya y el rey de León tuvo consecuencias inimaginables.
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Con desconfianza y extrañeza recibieron los de Abderramán la aparición de aquel monarca cristiano cerrando su camino, poco antes de llegar a la frontera con sus tierras (tras el paso de Gormaz). Pues aquel que recientemente había recibido el trono de León era tenido por un extraño enemigo de los cordobeses; desconociendo los del califa qué estrategias militares utilizaba y qué intereses le movían. Principalmente al haber aprovechado durante el año anterior (de 931) las revueltas surgidas en Toledo contra el gobierno musulmán. Mandando inmediatamente aquel Ramiro II ayuda a los insurrectos toledanos; unos rebeldes que pese al apoyo de los cristianos del Norte, meses después fueron aplastados. Aunque los de León no desaprovecharon la crisis que se vivía en la zona central de la Península, por desestabilizar al reino de Córdoba; logrando atacarles en varios flancos y consiguiendo finalmente la conquista de Madrid -en ese mismo 932- (3) . Una increíble victoria para un rey proclamado tan solo veinte meses antes y que tomó la pequeña villa de Magerit sin gran sufrimiento; todo lo que le dio confianza para creer que podía hacer frente a Abderramán III.
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PARA COMPROBAR LA CAMPAÑA DEL 932 DE ALMANZOR Y EL LUGAR EN LE CORTAN EL PASO UN AÑO MÁS TARDE (en Osma, junto a su fortaleza de Gormaz); VER MAPA EN SEGUNDA IMAGEN DEL ARTÍCULO, DONDE PODREMOS COMPRENDER EL RECORRIDO (TRAZADO CON LINEA VERDE).
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IMÁGENES SUPERIORES: Arriba dos fotografías de la preciosa iglesia de Santa Ma. de Melque, a pocos kilómetros de la ciudad de Toledo; sita en un lugar donde sabemos habitaban cristianos, bajo el gobierno de los musulmanes. La ermita data de épocas visigodas, habiéndose quedado allí a vivir los católicos que tras la conquista musulmana de Toledo admitieron el dominio de unos nuevos dueños; por lo el lugar pasó a llamarse Melque (cuya voz indica "subyugados" en lengua árabe). Dichos cristianos que continuaron en tierras del islam se denominaban mozárabes; un estilo que guarda la iglesia en imagen y que pese a datar de tiempos visigodos, tiene trazos posteriores con rasgos árabes (entorno al siglo X). Por lo que su construcción hemos de suponer se realiza en tiempos en los que había estas sublevaciones de cristianos toledanos, como la que relatamos en los años de Abderramán III (hacia el 932).
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IMÁGENES SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: En primer lugar (arriba), una fotografía de la ermita del Cristo de la Luz, a la entrada Este de Toledo, por donde se supone que llegó el rey Afonso VI tras conquistar la ciudad (en el 1085). Cuenta la leyenda que al superar la muralla toledana y cruzar el primer arco, el caballo del monarca se humilló ante una mezquita en la que se veía una luz. Allí mandó parar Alfonso VI a su séquito y a los súbditos que entraban triunfalmente en la ciudad, al ver que su cabalgadura se postraba de rodillas ante ese santuario. Tras ello hizo abrir una fosa donde procedía la luz que cegaba al caballo y comprobaron que en este lugar se hallaba un Cristo, junto a un candil que no había cesado de lucir durante los trescientos años que la ciudad fue dominio de los musulmanes. Por lo que aquel bello edificio fue cambiado de mezquita a iglesia; bajo el nombre de “Cristo de la Luz” (cuya entrada podemos ver en la primera foto bajo este párrafo).
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La siguiente imagen, bajo este párrafo; es la del arco de la antigua muralla, por donde se supone subió Alfonso VI tras rendir Toledo (situado a unos pocos metros de la iglesia-Mezquita del Cristo de la Luz). Acerca del interesante templo, sabemos que era ciertamente una ermita cristiana en época visigoda y que al menos en el año 999 (390 de la Hégira) fue reconvertida en mezquita. Su recuerdo como antigua iglesia visigoda seguramente dio lugar a la leyenda que narraba como durante trescientos años mantuvo en el interior un Cristo y una lámpara que nunca cesó de dar luz.
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Tras la derrota de Madrid y el levantamiento de Toledo propiciado por los cristianos; Abderramán decide anualmente atacar el Duero, para amedrentar a los súbditos de reinos enemigos (principalmente a los asentados junto a la frontera). Pues aquella linea del rio “d´oro” como sabemos, era principal marca que separaba a católicos de musulmanes. Con esa intención, en el 933 llega hasta tierras de Castilla. Y el modo en que se sucedieron los hechos lo narra Fray Justo Pérez de Urbel con las palabras siguientes:"la primavera de 933, Fernán González averigua por sus espías que un gran ejército moro avanza por el camino de Medinaceli, amenazando las plazas de Osma y San Esteban. Sus mensajeros vuelan a León, y mientras él resiste el primer choque, Ramiro, consciente del peligro, llama a todos los hombres en estado de tomar las armas, invoca el nombre del Señor y marcha al encuentro del enemigo. Empeñose un duro combate ante los muros de Osma, salieron los defensores en auxilio de los leoneses y el Señor dio la victoria a los cristianos. Muchos de los soldados de Abd al-Rahman quedaron tendidos en el campo y los prisioneros se contaron por miles".
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Fue esta la que se llamó Primera Batalla de Osma; que a jucio de los expertos se debió a que ese punto geográfico era uno de los flancos principales que protegían el Este del Duero. Evitando esa zona comprendida entre El Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz, los intentos de penetrar de los musulmanes. Parando en aquellas colinas que franquean el paso a quienes desde allí se podían dirigir hacia Castilla, a Álava o a la misma Pamplona. Debido a que esta zona de Soria es un enclave de encrucijada que une los caminos que van de Aragón a Logroño; de Burgos a Valladolid o Segovia, y de allí al País Vasco y a la Rioja (incluso posibilitado la subida hacia Navarra a través de Nájera) -ver mapa de imagen segunda y bajo estas líneas- .
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SOBRE ESTAS LINEAS: Mapa de la zona del Duero (Osma-San Esteban). Hemos marcado con diferentes números y colores, las distintas urbes y puntos geográficos que refiere la leyenda que hoy tratamos:
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1)-. En rojo y con un (1) las fortalezas-ciudades de San Esteban de Gormaz y El Burgo de Osma (Uxama), que cerraban el paso por el Duero llegando desde tierras califales (internándose por Medinaceli, Almazán, hasta Gormaz).
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2)-. En azul y con (2), los puntos de resistencia en la frontera entre musulmanes y cristianos, que culminaban en Gormaz; la fortaleza entonces mayor de Europa. Un castillo califal que desde el 912 había sido recuperado por los cristianos. Aunque era un punto de continuos conflictos, que conquista de nuevo Almanzor y sus seguidores; quienes lo convierten en uno de los enclaves militares más importantes de la Edad Media. Tras Gormaz, al Sur: Berlanga de Duero que fue uno de los mayores eremitorios por entonces del Islam y del cristianismo. Alzándose en sus proximidades una de las mezquitas (luego ermita) más interesantes de la Península; posteriormente cristianizada como San Baudelio de Berlanga. Bajo este enclave, la famosa Medinaceli, que contenía una gran ciudad árabe junto a la Ocillis hispano romana (Medina Ocillis). Urbe plenamente dependiente del califato de Córdoba, donde repostaban y descansaban los musulmanes cuando realizaban sus campañas militares por Castilla (recordemos que en Medinaceli murió Almanzor y fue punto de paso para Abderramán III, antes de dirigirse a tierras fronterizas).
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3)-. En verde, con un (3): Tres marcas de gran curiosidad.
-Primeramente Calatañazor (en árabe “monte del azor”), donde se conserva el refrán que dice “En Calatañazor Almanzor perdió el tambor”: Señalando como aquel victorioso caudillo enfermó en sus últimas batallas llevadas a cabo en las cercanías de esta población, debiendo regresar a Medinaceli, donde murió en el 1002. En mi opinión fue aquí donde los cristianos dieron caza a los ejércitos de Abderramán que huían de la derrota en Simancas (en el 939) y de ello aquel refrán, pues los castellanos confundían a Abderramán con Almanzor.
-A la izquierda (Oeste) lugar hasta el que realiza las incursiones Almanzor en aquellos últimos años de su vida -desde el 999-, llegando hasta Clunia (Coruña del Conde) y poniendo en peligro la zona del Arlanza. Muy próxima al paso de Carazo y Hacinas; tan cercano al monasterio de San Pedro, donde se escribe el poema de Fernán González, que confunde las batallas de Abderramán en Osma (ocurridas entre el 932 y el 934), con estas posteriores de Almazor.
-Finalmente he señalado también en verde el paso por el cual se supone que huyeron los de Abderramán al verse cercados y vencidos por las huestes de Fernán Gónzalez y el rey Ramiro, en la contienda de Simancas (año 939). Habiendo sido capturados según los investigadores en el paso de Riaza -tal como mantienen algunos medievalistas; aunque considero (personalmente) que les cortaron la retirada en Calatañazor-.
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4)-. En rojo y amarillo, con un (4): El camino hacia Carazo y Hacinas, donde el poema sitúa las batallas (denominándolas de “Facinas y Carazo” en vez de Batallas de Osma y Simancas, tal como en realidad fueron)
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IMAGEN ARRIBA: Madrid, Barrio de la Morería; zona junto a la antigua Muralla, conquistada por primera vez en tiempos de Ramiro II.
ABAJO: Vista general de San Esteban de Gormaz; al fondo su alcazaba-castillo tristemente ya en ruinas. Como decimos, es este un paso fundamental entre Aragón y Castilla, cerrando la entrada hacia tierras del Duero a quienes se internaban desde las cercanías de Calatayud o de zonas del Sur y del Ebro (por el camino de Medinaceli y por los Altos de Lubia o Barahona).
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Sigue Fray Justo Pérez de Urbel narrando cómo en la posterior primavera regresa Abderramán hasta el mismo punto, con el fin de recuperar su honra, tras la anterior derrota en Osma. Sucediendo lo que describe el fraile con las siguentes palabras: "Al año siguiente, los cordobeses se presentan otra vez delante de Osma, deseosos de vengar la pasada afrenta. Peor preparados que en 933, los cristianos optaron por encerrarse en sus fortalezas. El rey Ramiro se encerró en la de Osma, negándose a aceptar la batalla. Fernán González debió buscar refugio en otro castillo seguro, tal vez el de Lara, o en el castellar inexpugnable de Carazo, que el poema une a su nombre. Dejando un cuerpo de ejército encargado de atacar a Osma, Abd al-Rahman marchó hacia el Este, atravesó los pinares de Soria y se internó en país cristiano. El objetivo principal del califa era el reino de Navarra, como en 924" (4) .
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Suponen los medievalistas que en su huida (más que “encierro”) tanto el conde como el rey retrocedieron hacia la zona de Hacinas; situada al norte -ya en Burgos- y muy próxima a los monasterios de Silos y Arlanza (donde doscientos años después redactarían el poema de Fernán González). Debido a ello, se cree que el monje que en el siglo XIII transcribió el texto épico que narra aquellas batallas entre Abderramán y los cristianos; las localiza en Hacinas y junto a Carazo (no en Osma y en San Esteban de Gormaz, donde realmente sucedieron). Confundiendo la zona en la que se refugiaron al ser perseguidos por los sarracenos en la segunda campaña del 934; con aquella otra en la que lucharon a campo abierto un año antes; donde los musulmanes conocieron una gran derrota. Llamando así el Poema de Fernán Gónzalez “Batalla de Hacinas” a la que debió denominar “Batalla de Osma”, tal como en verdad fue. Aunque hemos de considerar que la cercanía de Hacinas y Carazo al Monasterio de San Pedro de Arlanza (donde fue redactado el texto) hizo que incluso volvieran a situar las siguientes campañas de Fernán González en ese alto burgalés. Sin mencionar siquiera el lugar en el que finalmente Abderramán es vencido por las tropas de Ramiro y el conde. Quienes le derrotaron junto a Valladolid, en el paso de Simancas; a orillas del Pisuerga y donde se une con el Duero (seis años después de la primera victoria de Osma). Pese a todo; el lugar de luchas y batallas que mencionará el texto épico de Arlanza, será este de Hacinas.
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Tras leer el párrafo anterior, vemos como los clérigos -o el monje- que redactaron el poema, dos siglos después de que sucedieran los hechos; confundieron la localización. Situando las principales gestas de Fernán González en las cercanías de sus monasterios y no donde realmente se habían acontecido. Pero no solo es este, un error en el Poema de Fernán González; pues también hay en sus versos otra grave confusión, ya que denomina Almanzor a Abderramán. Confundiendo al Califa Omeya que reinó a comienzos del siglo X, con el caudillo musulmán que dirigió los ejércitos de Al-Ándalus unos cincuenta años después. Pese a todo, esos “fallos” manifiestos -ya que Fernán González no fue coetáneo de Almanzor- son totalmente comprensibles; pues el general musulmán realizó diferentes campañas por tierras de Castilla, en lugares muy cercanos a los que frecuentaba unos decenios antes Abderramán III. Tanto es así, que en el año 990, Almanzor tomó Osma y en el 993 atacó también San Esteban de Gormaz; llegando en la campaña siguiente hasta Clunia (Coruña del Conde, ciudad romana junto a Peñaranda de Duero, poniendo en peligro las tierras del Arlanza). Todo lo que seguramente confunde el texto de Fernán González; considerando que la gesta de parar a Almanzor en Hacinas -del año 994-, fue la misma a las victorias del conde en Osma y Simancas contra Abderramán (sucedidas medio siglo antes). Cuanto decimos, explica el error y la identificación de Almanzor con Abderramán en el Poema de Fernán González. Debido que las figuras de ambos guerreros legendarios tienen muchas coincidencias; incluso fonéticas en su nombre.
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De tal manera, el poeta refiere las gestas de Fernán Gónzalez, sucedidas en Osma durante el verano del 933; confundiéndolas con otras del año 994. En versos como los que a continuación recogemos (5) .
VII. LA RECONQUISTA DEL CONDE
Toma de Carazo
començo a los moros // muy fuerte guerrear;
movio se con sus gentes, // Caraço fue çercar,
una sierra muy alta, // muy firme castellar.
El conde castellano, // con todos sus varones,
conbatian las torres // a guisa d'infançones,
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IMÁGENES SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Dos fotografías del castillo de Osma, junto al Burgo de Osma y en las cercanías de lo que fuera la Uxama romana. Un punto estratégico principal y un enclave fundamental para evitar las penetraciones musulmanas desde Aragón, via el Este del Duero.
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IMÁGENES BAJO ESTAS LINEAS: En la primera vemos el paso del río Ucero por las cercanías de la Uxama ibero-romana; poco antes de unirse al Duero. Abajo podemos observar la espectacular iglesia románica de San Miguel, en San Esteban de Gormaz.
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 Iglesia románica de San Miguel, en San Esteban de Gormaz.
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2) LA SUBLEVACIÓN DE ZARAGOZA Y EL ATAQUE DE ABDERRAMÁN:
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Sabemos por las crónicas árabes y cristianas, que tras la Batalla de Osma, el triunfal Ramiro decidió pactar con el emir de Zaragoza, con el fin de “liberarle” de su señor cordobés. Pues Abderramán acusaba a ese mandatario de ineficaz o de traidor, culpándole de sus derrotas junto al Duero en el 933. Por su parte, muchas eran las revueltas que en la antigua Cesaraugusta se sucedían; por el rechazo de los zaragozanos hacia los del califato Andalusí. Cuyas hordas repetidamente había llegado hasta esa ciudad, para aplacar las mencionadas escaramuzas y subyugar a los que se levantaban contra el poder Omeya. Aprovechado estas circunstancias, los desacuerdos y las inesperadas victorias de los cristianos -que literalmente se habían burlado del califa y de su poderoso ejército (en Osma)-. El emir de Zaragoza (Aboyaia) se atrevió a buscar el apoyo de los reyes de León y de Navarra, abandonando a su señor Aberramán; quien hasta entonces le consideraba un inepto, aunque al verle pactar con el enemigo pasó a tacharle de verdadero traidor. De tal modo, Ramiro I fue jurado en el 937 como nuevo soberano del emir, e incluso aplastó con su ejército a los zaragozanos que no le admirían como autoridad suprema. En esta labor que duró unos dos años (desde el 35 al 37), ayudaron enormemente los de Pamplona al rey leonés. Convenciendo a Aboyaia de que pactara con los cristianos y mandando desde Navarra mesnadas que ocuparon los principales castillos de esas tierras junto al Ebro.
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Abderramán al verse humillado, engañado y vencido por monarcas tan paupérrimos como astutos; decide dar un escarmiento a los mandatarios cristianos, reclutando un enorme ejército durante meses. Para ese fin envió misivas en el 938 a todas sus ciudades, logrando hacerse con unas cien mil almas que unió a sus huestes y que deseaba lanzar como un solo hombre sobre las tierras que consideraba de traidores (el condado de Castilla, el reino de León, el de Navarra y el de Zaragoza). Antes de reclutar la totalidad de los soldados, avanzó con una parte de ellos hacia zonas cercanas a León (ese mismo verano del 938), pretendiendo atemorizar a los cristianos. Aunque aquellos no se vieron tan intimidados como él pensaba; pues los católicos se atrevieron pocos meses después a bajar hasta los dominios califales de Badajoz, donde arrasaron y robaron cuanto pudieron; todo lo que enervó aún más al cordobés. Así, enfurecido, creyendo que era tan superior como temido entre los enemigos del Norte; armó a los más de cien mil hombres con los que contaba y en junio del 939 se dirigió desde Córdoba a Toledo, donde terminó de unir gentes a su enorme ejército. Meses antes había enviado una parte de ese contingente hacia Zaragoza, que llegó hasta Medinaceli y desde allí alcanzó pronto Calatayud; donde realizaron su primera razzia, con el fin de dominarla y asustar a todos los sublevados de esas zonas. Más tarde entró el mismo Califa en Zaragoza, para realizar en esa urbe una terrible represalia; sometiendo y humillando al traidor emir (junto a los súbditos que se habían atrevido a pactar con Ramiro y los de Navarra). Poco después fueron conquistando los de Córdoba uno a uno todos los castillos cercanos a esa ciudad sublevada -en su mayoría ocupados por navarros- y tras ello obligaron al emir (Aboyaia) a atacar la misma Pamplona. Advirtiéndole que si no asolaba aquellas tierras con las que había pactado, serían las suyas las destruidas. Obedeciendo el zaragozano, arrasó cuanto pudo, actuando de nuevo como súbdito de Abderramán y haciendo capitular a su la reina (Toda) que también declaró Navarra unida al califato cordobés.
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ARRIBA: Arriba un Dirham de Abderramán III acuñado entre los años 930 y 940 en que se suceden los hechos que relatamos.
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IMÁGENES SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Varias fotografías de la ermita-mezquita mozárabe de San Baudelio de Berlanga, junto a Berlanga de Duero (agradecemos a la institución de San Baudelio, nos permita divulgar nuestras imágenes). No sabemos realmente el origen de este templo, que se supone fue antes una gruta para eremitas, cuyos enterramientos se hallarían junto a la iglesia y datan del siglo X. Pese a ello, por su aspecto más nos parece que previamente a dedicarse al culto cristiano, hubo de ser un lugar de peregrinaje y rezos para los musulmanes, cuya enorme fortaleza de Gormaz se encuentra apenas a unos kilómetros (camino del Duero). Posteriormente, al conquistar el castillo de Gormaz los católicos (en el 912) quizás establecieron en ese eremitorio a “hombres santos”: Monjes de origen mozárabe, que hablasen la lengua y conocieran las costumbres de los musulmanes; comúnmente utilizados para pactar en las fronteras, ya que lograban evitar que unos y otros atacasen en sus razzias a los campesinos y a las gentes de bien que por allí habitaban. Las pinturas más importantes de esta ermita de San Baudelio, tristemente fueron vendidas hace un siglo a Norteamérica; aunque después pudieron ser recuperadas por el Museo de El Prado, donde actualmente se exhiben. De igual manera, la Fundación Lázaro Galdiano logró comprar la iglesia-mezquita y donarla al Estado hacia 1950; gracias a lo que comenzó la recuperación de esta joya mozárabe (que probablemente fue usada en distintas épocas para ambos cultos: El musulmán -tal como desvela su estilo- y el cristiano, que se hace evidente en su altar y coro).
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 San Baudelio de Berlanga
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ABAJO: Vista general de Berlanga de Duero, donde podemos observar a un lado la enorme fortaleza que fue castillo y palacio desde época cristiana (tras su Reconquista sobre el 1060), pero que hubo de ser también un importantísimo enclave árabe -muy cercano a Gormaz-
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Siguen las crónicas narrando que en julio del 939 (tras subyugar Zaragoza y Navarra) aquellos musulmanes recibieron la orden de atacar los dominios de Castilla y de León; viniendo muchos desde la conquistada Cesaraugusta y llegando los más desde Al-Ándalus (subiendo por Toledo). Unos y otros -que superaban los cien mil hombres- al mando de Abderramán decidieron reunirse en tierras vallisoletanas, con el fin de lanzarse hacia Zamora e incluso llegar a las proximidades de Asturias y Galicia (para sembrar el terror en territorio cristiano). Durante ese tórrido mes de Julio y en su camino hacia el Duero; los que provenían del Sur iban atacando las poblaciones importantes que hallaban a su paso (Olmedo o Íscar); mientras los que venían del Este, arrasaban las zonas cercanas a Soria (Berlanga o Almazán). Terminaron por encontrase todos en las cercanías de unos montes próximos a Valladolid, llamados ya por entonces de Portillo (en virtud de que era ese lugar un puerto y puerta hacia tierras musulmanas o fronterizas). La superioridad en hombres del ejército de Abderramán era tal, que nadie tenía duda de su segura victoria. Además, la fortaleza y preparación de su ejército era tanta, que quizás pensó bastaría con situarse frente a aquellas colinas vallisoletanas para que los cristianos se rindieran y pactaran (atemorizados). Pero no fue así y muy por el contrario Ramiro logró reunir allí a sus tropas junto a las de Fernán González y las del Conde Ansur; mientras fueron llegando hasta las inmediaciones enormes contingentes de gallegos, asturianos, e incluso navarros (deseando enfrentarse y sin temor alguno).
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Los musulmanes eran mayor número e iban mejor armados; de lo que se deducía la batalla apenas duraría unas horas. Además, en ese escenario previsto por el califa, se produjo un extraño hecho, ocultándose el Sol durante casi un día a causa de un eclipse (el 19 de julio del 939). En mi opinión fue este el motivo por el cual Abderramán elegiría esas fechas, seguramente asesorado por sus astrónomos y sabiendo que en los días en que sus tropas aparecieran por tierras fronterizas con los cristianos, el Sol dejaría de lucir. Toda una argucia utilizada por diversos generales a lo largo de la Historia (como hizo Tales de Mileto y fue usada por Colón o Hernán Cortés); que en verdad ganaron batallas, ante el temor de quienes se retiraban al ver avanzar el enemigo mientras se hacía la noche en pleno día... . Pese a ello, los de Ramiro ni retrocedieron, ni se asustaron; aunque las crónicas -e incluso en el Poema de Fernán González- mencionan un hecho que quizás se refiere ese eclipse. Pues en todas ellas se dice que antes de la batalla se vio sobre el cielo una sierpe (o un dragón) ensangrentado. Algo que los católicos interpretaron como un signo del maligno, realizado por los “encantamientos” del Califa y que no temieron (señalando quizás, como los astrónomos podrían haberle asesorado esas fechas para amedrentar a los rivales). Por cuanto expongo, en mi opinión esa visión del dragón celeste muy posiblemente nos hable de la mencionada ocultación solar y de la argucia intentada por Abderramán; para atemorizar a quienes en su incultura creyeran que ese hecho era un signo divino y nefasto (o de mal agüero). De tal manera, leyendo los versos del Poema de Fernán González (que recojo al final de este artículo) vemos claramente la imagen de aquella sierpe celeste, quizás como la sublimación de una realidad histórica; describiendo que los cristianos no se dejaron engañar por ese hecho. Al estar advertidos o alertados de que el califa y sus huestes iban a aparecer cuando se apagara el Sol. Sin lograr Abderramán amedrentar así a sus enemigos; que muy posiblemente fueron prevenidos, por espías o por astrónomos propios.
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Por todo cuanto decimos, los musulmanes se vieron obligados a avanzar y a entrar en batalla; pues los cristianos les esperaban en la margen Sur del Pisuerga, junto a Simancas y a muy pocos kilómetros de Portillo (el último lugar donde habían parado los más de cien mil hombres al mando del Cordobés). Los hechos sucedieron el primer día de agosto del 939 y se prolongaron al menos cuatro jornadas, en las que todos pelearon de forma terrible y sanguinaria. Al cuarto día parece que Abderramán se vió vencido y huyó junto a muchos de los suyos; el resto se dispersaron, aunque el califa advirtió que retrocedían porque ya habían cumplido su misión... . El éxodo del rey de Córdoba fue tan apresurado que las crónicas narran como dejó en Simancas hasta sus ropas militares (cubiertas de oro) y sus objetos más sagrados, escapando de una muerte casi segura. Por lo demás, en su retiro los musulmanes siguieron destruyendo pequeños poblados, ante la derrota sufrida y la rabia contenida. En ello se entretuvieron al retroceder hasta la zona de Ayllón; aunque las crónicas narran como allí les alcanzaron otros bandos al mando de Fernán González, que saliendo desde Osma les rodearon y vencieron (haciendo bajas y presos por doquier entre los de Córdoba). Hechos que sitúan los medievalistas a la altura de Riaza, aunque en mi opinión sucedieron en Calatañazor, junto a sus barrancos y de allí el refrán que dice “En Calatañazor, Almanzór (Abderramán) perdió el tambor”.
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IMÁGENES SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Arriba, fotografía del Castillo de Simancas hacia 1920; en sus inmediaciones se libró la famosa batalla entre Abderramán y los reyes cristianos, desde el 1 al 4 de agosto de 939 (agradecemos al Archivo de la Fundación Joaquín Díaz, nos permita divulgar esta imagen de su propiedad). Abajo, el Duero a su paso por Tordesillas, donde se une con el Pisuerga; justo frente a la explanada donde se libró la batalla de Simancas (fotografía tomada en los mismos meses de verano y en el lugar en que se llevó a cabo esa campaña).
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BAJO ESTAS LINEAS: Mapa ampliado con las fronteras y batallas de Abderrámán y Almanzor. Zona de León y Castilla (de la batalla de Simancas a las campañas de Almanzor)
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3) LA VICTORIA DE SIMANCAS; SU MENCIÓN EN LAS CRÓNICAS Y TEXTOS MEDIEVALES:
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Como hemos dicho, aquella gran derrota de Abderramán del 939, fue narrada en el Poema de Fernán Gónzalez englobándola en las “Batallas de Facinas” (Hacinas). Descrita en tres jornadas y donde asimismo se aparece San Millán, tal como las crónicas mencionan que sucedió en la de Simancas. Dicha victoria (la primera de enorme importancia frente a Al Andalus) se menciona también con igual nombre, en otro poema épico intitulado “Votos de Fernán González o Privilegio de Fernán González concedido al monasterio de San Millán de la Cogolla”. Donde igualmente aparece el conde, derrotando a los sarracenos en Hacinas con ayuda de San Millán. Una obra que aunque se pretendió fechar en el 934, después se demostró que en verdad fue escrita en el siglo XIII y quizás en San Millán de la Cogolla. Por lo tanto, coetánea al Poema de Fernán González y también redactada doscientos años después de que ocurriesen los hechos (de allí los errores de localización y en los nombres de los personajes). Otro de los documentos que narra similares acontecimientos es la “Vida de San Millán” de Gonzalo de Berceo -de misma época que los anteriores-; donde el famoso escritor de “Los milagros de Nuestra Señora” recoge de forma parecida la batalla y la ayuda del santo Millán (que antes de Santiago fue patrono de España). Por todo cuanto se expone, hemos de deducir y afirmar que la famosa Batalla de las Hacinas -reflejada en el poemario de San Pedro de Arlanza, en el de Berceo y en de San Millán-. Es en verdad la de Simancas y otras anteriores gestas en las que el rey Ramiro derrotó a los de Córdoba (en Osma, en San Esteban o en las mismas Hacinas y Carazo). De tal manera, Fray Justo Pérez de Urbel nos relata sobre estas luchas supuestamente llevadas a cabo en “Facinas”, lo siguiente:
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"La historia manifiesta que Abderramen tomó hacia Salamanca, orilla abajo del Tormes con los restos del ejército, en donde le volvió á atacar y derrotar D. Ramiro. Por otra parte, la batalla de Hacinas que aquí introduce Llorente es un hecho no reconocido en la historia. De los escritores antiguos no hay ninguno que haga memoria de semejante batalla, y de los de la edad media que la refieren, hay mucha discordancia en el tiempo y mucha falsedad en el personaje con quien se verificó. Mariana la pone entre el año 956 y 958; Garibay y Sandoval en 931, Y Carrillo en 930, años que ni convienen entre sí, ni con el año 938 en que se verificó la de Simancas, ni con el de 939 en que quiere colocarla Llorente. Un monje anónimo del Monasterio de San Pedro de Arlanza, a mediados del siglo XIII, escribió en versos alejandrinos el Poema de Fernán González, en el que dedicaba a la Batalla de Hacinas 281 versos de los 740 de que consta el Poema. Se trata de un canto épico dedicado a exaltar la figura de Fernán González y a la Batalla de Hacinas, que en las estrofas 389 y 558 figura como Fazinas. Aunque los modernos historiadores consideran este hecho como legendario, la batalla ha perdurado en la mente de los hacinenses a través de los siglos y, en los lugares donde se presume se celebró, se conservan nombres evocadores: Campo los Muertos, Acerón. En 1840, al excavar un ribazo, apareció gran cantidad de huesos enterrados en fosa común que podrían corresponder a los muertos en la batalla" (6) .
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Fortaleza califal de Gormaz
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SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Diferentes imágenes de la fortaleza califal de Gormaz. En estas vemos sus extensas murallas, sus vistas hacia el Valle del Duero desde lo alto de su alcazaba (que alcanzan kilómetros de distancIa). Gormaz había pasado a manos cristianas en el año 912, aunque fue continuo motivo de luchas entre ambos bandos. Volvió a ser reconquistado por el sucesor de Abderramán, quien lo convierte en una enorme fortaleza casi inexpugnable. Siguió siendo centro de conflictos entre musulmanes y cristianos, hasta que lo toma definitivamente Fernando I (en el 1060); llegando poco después a nombrar señor de Gormaz a El Cid (Rodrigo Díaz de Vivar, ya en tiempos de Alfonso VI) . Si observamos el mapa anterior (unas imágenes más arriba), observaremos que esta fortaleza de Gormaz cortaba el paso entre Medinaceli y el Duero; que subía por Rello (o por los Altos de Barahona) y llegaba hasta Berlanga, donde como recordaremos se situaba un eremitorio (dedicado a San Baudelio). Mezquita y después ermita en la que con toda seguridad se refugiaban los “hombres buenos” de la época, quienes comúnmente intentaban mediar para que “unos y otros” no entrasen en batalla (o no dañaran a la población).
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 Gormaz
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IMÁGENES, ARRIBA Y ABAJO: Fotografía superior, de nuevo la vista desde el arco califal de Gormaz, aunque en este caso se observa además la iglesia mozárabe que se levantó a las faldas de esta enorme base militar musulmana. Como decimos, a mi juicio estas iglesias mozárabes situadas en las fronteras tendrían como misión mediar e intentar que los soldados no llevasen las guerras a las gentes de bien; interponiendo hombres santos (sacerdotes o ermemitas) que cuando aparecieran los ejércitos hablasen con “unos y otros” para evitar que atacasen a la población. De ello, la figura del mozárabe (cristiano que vivía en tierras musulmanas y que comprendía ambos idiomas y a las dos facciones) era fundamental; tanto que se considera al mismo Cid Campeador una figura mozárabe, por lo que en ocasiones luchó en el bando de cristianos, pero en muchas otras para los musulmanes. 
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 Gormaz; vistas desde la fortaleza y abajo su iglesia mozárabe.
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Abajo, un dirham de Abderramán III, acuñado hacia el 940, hallado en Gormaz.
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Por su parte, acerca de los hechos ya referidos en Simancas nos dirá el mismo autor (basándose en otros investigadores que cotejaron las crónicas árabes y castellanas):
Abd al-Rahman III decidió organizar una campaña decisiva contra los Reinos de León y Navarra y acabar una vez con la audacia de los Cristianos del Norte, que no abandonaban su actitud hostil al Estado cordobés y parecían poco dispuestos a reconocer la supremacía y el poder político y militar del Califa (…) Parece que junto al Monarca leonés se encontraba en aquella ocasión la propia Reina Toda de Navarra, y desde luego, allí estaban los condes castellanos Fernán González y Assur Fernández e incluso el musulmán rebelde al Califa Umayya ben Ishaq al-Qurashí, que se había puesto al servicio de Ramiro II (…) El primero de Agosto Comenzada la batalla entre Cordobeses y Cristianos con ligera ventaja inicial para las tropas de Abd al-Rahman III, pronto el vigoroso ataque del ejército de Ramiro II empezó a hacer difícil la situación de los `Caldeos´, como llamaban los cronistas cristianos a los Musulmanes, y éstos sufrieron una gran derrota cerca de las murallas de Simancas. Se vieron forzados a una fuga tan precipitada que el mismo Califa tuvo que abandonar sobre el campo su cota de mallas de oro y el precioso ejemplar del Corán, que siempre llevaba consigo (…)
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A marchas forzadas tuvo el Califa que regresar a Córdoba con los restos de su ejército, y, descontento con la conducta de sus oficiales en el combate, ordenó que fuesen crucificados muchos de ellos como traidores al Islam. Así terminó la orgullosa `campaña de la omnipotencia´; Abu Yahya de Zaragoza fue hecho prisionero por Ramiro II y el Califa ya no se aventuró en lo sucesivo a exponer su persona a los Del Duero al Tormes riesgos de las batallas y no volvió a mandar personalmente ejércitos (…) En el 940, la gran victoria cristiana de Simancas hizo, sin duda, posible una nueva expansión territorial de Reino asturleonés, y la frontera del Duero, que desde hacía algunos años se extendía desde Osma hasta Zamora y la raya de Portugal para avanzar luego hasta el Mondego, se adelantó ahora y llegó al río Tormes” (7) .
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Sobre la retirada de los musulmanes y la huida a toda prisa también recogen los textos como muchos de aquellos que escapaban, fueron cercados cortándoles los cristianos la retreta. Apresándoles los de Fernán Gónzalez que salieron para ese fin desde Osma (al saber que intentaban regresar los musulmanes a tierras califales). Considerando algunos investigadores que ello sucedió junto al lugar de Riaza (tal como antes mencionábamos). Describiendo esos hechos Pérez de Urbel con las siguientes palabras:
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Lévi-Provençal cree que la derrota definitiva del ejército de Abd al-Rahman III tuvo por escenario las proximidades de Simancas, y que, por consiguiente, no se consumó en una segunda batalla, en la que los Cristianos, a muchas leguas de Simancas, habrían diezmado a los Musulmanes fugitivos, y que el cronista Sampiro sitúa en la “urbe de Alisan Llega” (identificada por Dozy con un lugar de este nombre en la provincia de Salamanca). Para Lévi-Provençal, Sampiro confundió “Alhandega” (en árabe, ‘Madinat al-jandaq” = la ciudad del foso) con un foso defensivo (al-jandaq) construído por los Cristianos en las cercanías de Simancas y en el que, según lbn al-jatih, cayeron los Musulmanes perseguidos por los guerreros asturleoneses. Pero esta tesis de Lévi-Provençal no tiene en cuenta -en opinión de Sánchez Albornoz, que amablemente me expone éste en una carta-, lo extraño que resulta que el ejército de Abd al-Rahman combatiese con un foso a sus espaldas, ni tampoco el hecho de que los Anales Castellanos primeros, que son la fuente más cercana a los hechos en cuanto procede del siglo x, hablen claramente de dos batallas, separadas una de otra por el transcurso de varios días y cuando los Cordobeses proseguían su fuga; tratando de salir de tierras Cristianos”. (8)
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Sobre cuanto refieren y difieren los textos y autores antes mencionados, tan solo querríamos añadir que la “Alhandega” que indica Lévi-Provençal en Salamanca, existe. A mi juicio se correspondería con Fresno Alhóndiga, que en verdad está a muy pocos kilómetros, al sur de esta ciudad. Aldea que se halla en un barranco y de allí su nombre (aunque conociendo bien la zona, no me parece personalmente este un lugar donde se pudieran refugiar quienes huían hacia sus dominios califales y menos un área donde se pueda cercar a un gran ejército). Por ello, creo personalmente que si salían desde Osma las huestes de Fernán González para cortarles la retirada; donde pudieron dar “caza” a los sarracenos que huían en una zona de barrancos (Alhandega), sería en Calatañazor. Cuyos barrancos son muy pronunciados y que constituye un paso imprescindible entre Castilla y Zaragoza. Siendo muy fácil cerrar el flanco en ese lugar, viniendo desde El Burgo de Osma, que dista apenas a unos kilómetros de aquel lugar denominado en árabe “montaña del azor” (Calat-al-Azor) y donde se supone “perdió Almanzor el tambor” (caudillo árabe, que como sabemos, confundían la mayoría de los textos cristianos con su antecesor, Abderramán III).

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Calatañazor:
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SOBRE ESTAS LINEAS: Dos fotografías de Calatañazor, la población que recuerda las gestas que mencionamos con el dicho: “En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor”. No sabemos si esta frase se menciona porque en las cercanías de este lugar denominado “la montaña del Azor” (quizás por ser el punto de vigía musulmana) alcanzaron los de Fernán González a cuantos huían del Duero en agosto de 939. O bien porque en el año 1002 enfermó muy cerca de esta población el verdadero Almanzor, que se retiró a morir a Medinaceli. A mi juicio y conociendo que el poemario medieval confunde a Abderramán con Almanzor, tan solo observando la situación de Calatañazor (a unos veinte kilómetros de Osma) y sus enormes barrancos. Creo que es este el lugar de “Alhandega”, donde pudieron cerrar la retirada a los que huían de la batalla de Simancas, causando grandes destrozos en el ejército califal (tal como recogen las crónicas que antes vimos). Por cuanto refiero, en mi opinión, se dice que fue en Calatañazor donde “Almanzor perdió el tambor”, aunque en realidad hubo de ser donde “Abderramán perdió el Corán”. Tal como manifiesta la Historia que narra como el califa al salir huyendo, durante la batalla de Simancas, llegó a abandonar sus enseres más sagrados, para salvar su vida.
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IMAGEN ARRIBA Y ABAJO: Sobre estas lineas, ermita de Nuestra Señora de Castellanos, a las afueras de Mota del Marqués. La iglesia que vemos en fotografía fue reconstruida durante el siglo XVI, partiendo de un culto muy anterior; pues la veneración a esta Virgen es claramente mozárabe. Acerca de esa ermita, solo sabemos que en aquel lugar de Mota del Marqués (antes llamada Mota de Toro) hubo una encomienda de los Caballeros Teutones -desde época de Alfonso X-. Aunque Nuestra Señora de Castellanos hubo de ser muy antigua, existiendo documentos que la fechan en tiempos de Fernán González, sabiéndose que su veneración llegó con este conde (seguramente tras la victoria de Simancas).
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Abajo, podemos ver la cruz que se tiene como Teotuna (al ser “patada” y de tipo germana); es esta la única pieza o sillar que recuerda un pasado remotísimo e importante del templo y que se fecha en tiempos de Alfonso X el sabio. Aunque la ermita a mi juicio debió edificarse hacia el 940; cuando Fernán González venció a Abderramán y llegaron a la zona gentes venidas desde tierras lejanas (mozárabes). Muchas de ellas huidas desde Córdoba y Toledo, que pudieron acogerse a los edictos de repoblación; tras la ampliación de la marca y frontera con los árabes, que después del 939 bajó hasta el Guadarrama (prácticamente a Madrid; aunque Almanzor, cincuenta años más tarde recuperaría una gran parte del territorio perdido por Abderramán después de Simancas).
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4) LEYENDA DE NUESTRA SEÑORA DE CASTELLANOS:
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El hecho más cierto, es que la batalla de Simancas modificó las fronteras del Califato de Córdoba, reduciéndolas en centenares de kilómetros (al menos durante unos cuarenta años y hasta la llegada de Almanzor a tierras castellanas). Tanto fue así, que al Oeste de León se bajó “la marca”, desde el Duero hasta el Tormes; lo que significa que la linea pasó de Zamora a Salamanca, o de Toro a Puente Congosto. Por su parte, en la zona central la ampliación territorial trasladó la frontera que antes se hallaba en Simancas, a las cercanías de Segovia. Logrando cambiar la “marca” de Valladolid, por otras situadas en Sepúlveda y Riaza (junto al Guadarrama). Tan solo quedó la linea de Gormaz y Berlanga, como punto inestable y zona de conflictos permanentes; cuya gran fortaleza había sido tomada ya por los cristianos en el 912, pero que fue reconquistada varias veces y domoinada finalmente por el sucesor de Abderramán, quien lo convierte en una enorme ciudadela casi inexpugnable. Por todo cuanto narramos, se entiende que después del 939 llegaran a la zona de Simancas multitud de cristianos, huidos de tierras califales. Gentes llamadas mozárabes, que bajo el dominio de los musulmanes en ocasiones sufrían hasta la esclavitud; pero que se verían liberados tras la nueva marca (que alcanzaba casi el Guadarrama). Ello impulsaría a que escapase un gran número de cristianos de Toledo y Zaragoza, incluso muchos cordobeses; que llegarían hasta el reino de León o al condado de Castilla sabiendo que tras el Duero ya la vida era estable y tranquila (sin temerse de continuo la aparición y razzias de los musulmanes). Creándose zonas, como Mota o San Cebrián, habitadas por comunidades mozárabes y cuya utilidad era enorme; pues conocían hasta el idioma de los súbditos de Córdoba. Estando adaptados esos mozárabes a las costumbres y maneras de los musulmanes, hablando su lengua; servirían a los cristianos para dialogar (en caso de tratados) o como espías y estrategas (en el de guerras).
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Acerca de Nuestra Señora de Castellanos, históricamente no cabe la menor duda de que llegó a Mota del Marqués por mano de Fernán González; quien amplió su condado tras aquella victoria en Simancas, pues hasta entonces el reino de León llegaba hasta más al Sur de Urueña. Por cuanto hasta el 939 los dominios desde Benavente hasta el Duero, eran del rey leonés; aunque tras la derrota de Abderramán y con la ampliación de marcas, aquellos nuevos dominios pasarían a ser reclamados por Fernán González -incluidos en Castilla-. Siendo así, no nos extraña el nombre de la Virgen que veneraron en Mota; ya que esas tierras que antaño fueron del monarca leones, pasaron finalmente a ser de los “Castellanos” (después de la victoria en Simancas). Ello hace entender por qué aquel conde extiende esta advocación después del 939; dejando el mismo Fernán González en Mota del Marqués, el pendón suyo que mostraba la efigie de María y al que llamaban Señora de Castellanos. Una historia que perfectamente han recogido varios investigadores (como Fernández-Prieto), quien nos dice textualmente:
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Don Casimiro Erro Irigoyen, que fue Canónigo Magistral de Zamora, y el historiador zamorano Don Urcisinio Álvarez Martínez (hace ahora noventa y cinco años) publicaron en la revista Zamora Ilustrada dos interesantes estudios sobre la iglesia de Nuestra Señora de Castellanos de la Mota, mencionando la tradición de que ésta en sus orígenes fue un santuario votivo fundado por el Conde Fernán González, por las victorias conseguidas por éste contra los moros” (9) .
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Estas mismas circunstancias podemos leerlas en la obra MEMORIAS HISTÓRICAS DE LA CIUDAD DE ZAMORA; escrita por Cesáreo Fernández Duro y editada en Madrid en 1872. Quien textualmente narra como tras haber vencido Fernán González a Abderramán (en este caso; habla de la victoria de Osma del 933); tuvo el conde que huir hasta Mota. Allí queriendo agradecer a la Virgen su vitoria, reconstruyó un santuario que los infieles habían destruido a la salida de aquella población. Así, pidiendo los motanos que el conde les dejase su estandarte, le rogaron que lo ofreciera al templo antes de regresar a Burgos. Pero no atreviéndose a depositar allí su pendón y dejar a sus soldados sin tan valiosa insignia; Fernán González mandó hacer una copia que donó al santuario reconstruido por él en Mota (10) . Una versión de Cesareo Fernández Duro que -como veremos más abajo- resulta en parte anacrónica o incongruente; pues hemos de suponer que Fernán González entregaría su estandarte y llegaría a tierras de Mota cuando venció a Abderramán en Simancas (no tras la victoria parcial en Osma)
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SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Arriba, fotografía de Nuestra Señora de Castellanos tal como se venera actualmente. Abajo, una procesión de hace casi cien años, el día 4 de septiembre en Mota de Marqués (festividad de Nuestra Señora de Castelllanos) . Con toda probabilidad la onomástica de Castellanos fue inicialmente el 4 de agosto, fecha en la que se conmemoraba la huida de Abderramán y la batalla de Simancas (ganada el 4 de agosto del 939). Posteriormente pudo trasladarse hasta el 4 de Septiembre la festividad de Castellanos, por motivos agrarios y por necesidades laborales; pues en agosto todavía se encontraban trabajando los campesinos y las fiestas se solían celebrar por entonces en Septiembre (al terminar las cosechas y comenzar las lluvias)
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Por cuanto hemos analizado, todo obliga a pensar que aquella imagen y veneración a la Señora de los Castellanos llegaría de manos de Fernán González, tras la victoria de Simancas y no después de la de Osma. Resultando un tanto absurda la tesis presentada por Cesáreo Fdez. Duro, por la cual el conde se refugió en Mota del Marqués tras derrotar a Abderramán en Osma. Ya que aquel año de 933 los cristianos no huyeron de la zona, sino se mantuvieron firmes junto a El Burgo y Uxama, obligando a marcharse a los del califa. Siendo en la campaña siguiente (del 934) cuando se refugian Fernán González y Ramiro II, para no enfrentarse al califa; escondiéndose ambos en los castillos de Carazo (junto a Hacinas) o en Osma y San Esteban (pero no en Mota). Por todo ello tuvo que ser después de la contienda en Simancas, cuando tras una victoria contra Abderramán, el conde dejó aquel estandarte de la Virgen de Castellanos en Mota y reconstruyó un santuario, que dedicó a esa advocación. Algo que además explicaría que se trataba de una marca clara de sus dominios, indicando que aquellas tierras bajo Urueña ya eran Castilla y no León. De tal modo, se entiende perfectamente los motivos que tenía el referido Fernán González para traer hasta tierras de Mota la bandera castellana; que se sabe portaban sus soldados. Ello explicaría no solo el asentamiento en la zona de los Torozos de mozárabes (bajo la protección de aquella singular Virgen de Castellanos); sino especialmente la de San Cebrián de Mazote. Que dista apenas cinco kilómetros de Mota y donde sabemos con certeza hubo repoblación de mozárabes venidos de Toledo o de Córdoba. Todo lo que muestra la iglesia de San Cebrián; una de las más importantes del arte mozárabe hispano. Demostrando cuanto narramos, el modo en que esta zona norte del Duero (apenas a unos treinta kilómetros de Simancas) se revitalizó tras la batalla del 939, creándose allí iglesias y cultos propiamente castellanos, propiciados por Fernán González.
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Por todo cuanto hemos deducido y que parece históricamente irrebatible; se comprende que la verdadera leyenda de la Virgen de Castellanos recuerda que ese era el estandarte llevado por los de Fernán González en Simancas. Contando el modo en que sucedió la victoria, gracias a aquel pendón. Pues la leyenda de Nuestra Señora de Castelllanos narra que muchos de los que luchaban para el Califa habían sido reclutados en Zaragoza y Córdoba; y entre ellos, había un gran descontento. Pues Abderramán llevaba años de campañas, en las que también represaliaba a militares y civiles musulmanes (junto a sus familias); principalmente tras las distintas derrotas de Osma y las diferentes revueltas de Calatayud o Zaragoza (repetidas en otros muchos lugares). Debido a la tiranía de los gobernantes analusíes, se dice que había un enorme malestar entre los que llevaban los cordobeses a la guerra. Sabiendo aquello los cristianos, se valieron de los mozárabes para debilitar la moral de los soldados musulmanes; prometiendo a todos los que abandonasen las huestes del califa, que les darían refugio si se pasaban a sus filas. La señal para desertar y huir hacia terreno de Fernán González, sería hecha con el estandarte de la Virgen que portaban los del conde. Determinando que cuando se mostrase esa bandera -frente al ejército sarraceno-; los musulmanes que así quisieran, podrían soltar las armas y correr hasta alcanzar la otra orilla del Pisuerga (donde les recogerían los castellanos, para protegerles de los suyos) (11) .
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Así fue como se acordó y así sucedió al cuarto día; cuando los cristianos se veían ya vencidos, momento en que uno de los caballeros del conde se lanzó con el estandarte, para dar la señal a quienes desearan desertar haca su bando. Aquel que se atrevió a llegar hasta las filas musulmanas con el referido pendón, fue un caballero que habitaba en Mota y de nombre Villahoz (al proceder su famlia de aquel pueblo burgalés tan cercano a Hacinas). Cuentan que llegó con el estandarte casi hasta la tienda del rey musulmán y de ese modo fue como observaron todos la seña que Villahoz portaba. Extrañados quienes no sabían qué significaba aquello, y al ver un solo hombre con el pendón de los castellanos, corriendo a toda prisa por su campamento (sin perder nunca esa bandera bordada con una Virgen). Pronto se sorprendieron los sarracenos, cuando una gran parte de los suyos soltaron las armas, saliendo en estampida tras Villahoz (metiéndose en el Pisuerga, para alcanzar la orilla contraria). Fue ese un momento de incertidumbre, donde mientras unos corrían hacia el lado de los cristianos (desertando); los demás huían, horrorizados y sin comprender lo que sucedía. El mismo Abderramán entró en pánico y dejó todos sus enseres en la tienda (abandonando hasta las ropas de oro y los objetos más sagrados); marchando a toda prisa hacia la retaguardia y sin saber lo que realmente pasaba. Siendo así como se ganó la batalla que de otro modo hubiera sido imposible vencer, dado que las crónicas narran como los sarracenos superaban los cien mil, mientras los cristianos solo sumaban una sexta parte de aquellos.
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Finalmente, todos unidos hubieron de celebrarlo frente a aquel estandarte (desertores y vencedores). Así mandó el conde reconstruir un templo derruido por los infieles, a las puertas del pueblo donde habitaba aquel Villahoz; lugar en el que se estableció la advocación a la Virgen de los Castellanos. Dejando allí su estandarte sagrado y abriéndose el censo para que cuantos lo desearan, se quedasen a vivir en aquella zona entre Urueña y el Duero (principalmente en Mota y San Cebrián). Siendo esta la leyenda verdadera de Nuestra Señora de Castellanos, que recuerda como se ganó sin mucha sangre ni gran pena, aquella enorme batalla de Simancas; gracias a la astucia de los mozárabes y al milagro que obró la Virgen del estandarte.
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San Cebrián de Mazote
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SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Varias fotografías de la iglesia mozárabe de San Cebrián de Mazote, una de las más importantes de la Europa altomedieval (agradecemos al patronato de San Cebrián nos permita divulgar las imágenes)
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San Cebrián de Mazote
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5) SOBRE EL PALACIO DE MEDINA AL ZAHARA Y SU RIO DE PLATA, NACIDO POR LAS CIRCUNSTANCIAS VIVIDAS EN SIMANCAS Y POR NUESTRA SEÑORA DE CASTELLANOS:
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Aquel día, 4 de agosto de 934, huyó Abderramán de tierras del Duero, para nunca más volver; pues desde ese momento se negó a mandar otra vez a sus ejércitos. No pudiendo asistir ya más a batalla alguna y negándose a comandar una sola de sus campañas. Tristemente, al regresar a Córdoba la ley hubo de aplicarse y como tal decidieron dar muerte a todos los lugartenientes musulmanes que habían sido derrotados en Simancas. Debiendo mandar ejecutar el Califa a la mayoría de sus generales y los mejores soldados que tenía (muchos de ellos, familiares o amigos suyos desde la infancia). Tras estos hechos, comenzó Abderramán a sufrir una tremenda tristeza continua, un mal que denominan melancolía crónica; no pudiendo parar de llorar en ocasiones durante días. Se veía solo y desesperado, triste y sin poder curarse de aquella vivencia tan dura. Por lo que dedicó sus horas al estudio y al arte, sin querer saber más de la vida; solo deseando ampliar sus conocimientos o profundizar en su mundo espiritual. Convirtiéndose por ese motivo en uno de los reyes más cultos y sabios que conoció la Edad Media.
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Por aquella melancolía que sufría, decidió el califa crear el más maravilloso palacio que nadie soñara. Para lo que fue personalmente completando y decorando las estancias de Medina al Zahara, hasta dejar aquel lugar de ensueño pleno de capiteles cubierto de oro y piedras preciosas, cerrado con puertas de marfil y ébano, o envuelto en los mayores lujos imaginables. Además, la leyenda de la Señora de Castellanos, narra como en memoria de aquel río Duero donde sufrió la gran derrota (el rio de oro, como por entonces se conocía); Abderramán mandó hacer dentro de Medina al Zahara un “rio de plata”. Famoso estanque de mercurio, que los sirvientes movían para crear reflejos sobre la techumbre y las columnas cargadas de joyas; pareciendo así aquel lugar, el mayor sueño de riquezas que nadie conoció (pleno de metales y maderas preciosas, donde se engarzaban gemas junto a marfiles y sedas). Siendo conocido que cuantos embajadores y nobles visitaban ese palacio califal, introducían sus manos en este “río de plata”, para batirlo y observar el espectáculo de luces sobre los techos y paredes. Deshaciéndose allí los anillos y las joyas que llevaban aquellos ricos hombres que entraban a Medina Al Zahara, al derretirse el oro en contacto con el mercurio. Tras ello, los sirvientes del califa recogía cuanto quedaba líquido bajo aquel enorme estanque y los convertían en nuevas piezas, para seguir decorando las estancias.
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Sobre esta maravilla que construyó en su tristeza Abderramán, escribiría al-Zuhrí: “Su techumbre era de oro y grueso y puro cristal, lo mismo que sus muros; sus tejas eran de oro y plata. En el centro tenia un estanque lleno de mercurio y a cada lado del salón se abrían ocho puertas, formadas por arcos de marfil y ébano que reposaban en columnas de cristal coloreado, de forma que los rayos del sol, al entrar por esas puertas, se reflejaban en su techumbre y en sus paredes, produciéndose entonces una luz resplandeciente y cegadora. Cuando al-Nâsir quería asustar a los presentes o recibía la visita de algún embajador, hacía un gesto a sus esclavos y éstos removían ese mercurio, con lo que el salón se llenaba de sobrecogedores fulgores semejantes al resplandor del rayo, creando a los que allí se hallaban la impresión de que el salón giraba en el aire mientras el mercurio seguía en movimiento. Algunos dicen que el salón giraba para estar enfrentado al sol, siguiendo su curso, mientras que otros afirman que estaba fijo, sin moverse alrededor del estanque. Ningún otro soberano, ni entre los infieles ni en el Islam, había construido antes nada parecido, pero a él le fue posible hacerlo por la abundancia de mercurio que allí tenían” (12) . Un lugar en el que cuando entraban los mensajeros cristianos pronto comprendían que aquel tesoro arquitectónico había sido inspirado en uno de los lugares más bellos del Mundo: En el rio Duero y por la advocación de los castellanos.
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IMÁGENES, ARRIBA Y ABAJO: Dos dibujos míos donde intento recrear los patios de Medina Al Zahara, con su “rio de plata” en el centro.
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6) FINAL: LA LEYENDA DE CASTELLANOS EN EL POEMA DE FERNÁN GÓNZALEZ:
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A continuación recogemos y resumimos el texto épico recogiendo los versos que mencionan las batallas de Osma y de Simancas sucedidas entre el 933 y 39 en tiempos de Ramiro II y Abderramán (que el poeta sitúa en Hacinas y en tiempos de Fernando y Almanzor) (13) :
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1-. Sobre la pobreza de Castilla y de cómo los condes hicieron de ella el principal baularte:
Estonçe era Castiella // un pequeño rincon, 171
era de castellanos // Montes d'Oca mojon,
e de la otra parte // Fitero el fondon,
moros tenien Caraço // en aquesta sazon.
Era toda Castiella // solo una alcaldia; 172
maguer que era pobre // e de poca valia,
(...)
d'un alcaldia pobre // fizieron la condado,
tornaron la despues // cabeça de reinado.
2-. Fernán González a sus gentes sobre los castellanos y su Señora María:
Esforçad, castellanos, // non ayades pavor, 222
vençremos los poderes // d'esse rey Almançor,
sacaremos Castiella // de premia e d'error,
el sera el vençido // yo sere el vençedor.
(...)
Amigos, d'una cosa // so yo bien sabidor: 260
ellos seran vençidos, // yo sere vençedor;
en gran afruenta en canpo // sere con Almançor:
vere de castellanos // com' guardan su señor.»
(...)
Quando fueron vençidos // essos pueblos paganos, 273
fueron los vençedores // los pueblos castellanos;
el conde don Fernando // con todos los cristianos
fueron en su alcançe // por cuestas e por llanos.
Rendieron a Dios graçias // e a Santa Maria
VEMOS EN ESTE ÚLTIMO VERSO LA MENCIÓN A LA VIRGEN DE CASTELLANOS
3-. Aparece San Millán para ayudar en la batalla:
Quando ovo don Fernando // todo esto oido, 419
el varon don Millan // a los çielos fue ido:
fue luego de la ermita // el conde espedido,
torno se a Piedrafita // d'onde fuera salido.
4-. VICTORIAS DE HACINAS
SITÚA LA BATALLA EN CARAZO y llama Almanzor a Abderramán III:
Llego a Almançor // luego el apellido, 195
sopo commo avia // a Caraço perdido.
(...)
LLEGADA DE ALMANZOR CON 130.000 hombres
Que venie Almançor con muy fuertes fonsados, 384
con çiento e treinta mill caveros lorigados,
(...)
PRIMERA DERROTA (en Osma)
Quando fue Almançor // la otra vez vençido, 385
con grand pesar que ovo // a Marruecos fue ido
(...)
5-. RECLUTAMIENTO DE UN GRAN EJÉRCITO PARA VENGAR LAS DERROTAS DE ABDERRAMÁN
coido se Almançor // del buen conde vengar,
por amor d'acabar lo // no s' podie dar vagar.
Cordova e Jaen // con toda Andaluzia, 390
Lorca e Cartajena // con toda Almaria,
de muchas otras tierras // que nonbrar non sabria,
ayunto Almançor // muy grand cavalleria.
Quando fueron juntados // començo a venir, 391
bien coido a España // sin falla conquerir,
que el conde castellano // no s' le podrie foir,
(…)
6-. A MI JUICIO EN SIMANCAS, JULIO AGOSTO DE 939:
EL CONDE REZA EN LAS CERCANÍAS DE HACINAS (lugar que debemos identificar junto a Simancas, quizás en las inmediaciones de Mota o en la propia ermita de Castellanos)
Eran ya en Fazinas // essa gente maldita, 392
todos los castellanos // eran en Piedrafita;
el conde -la su alma // de pena sea quita-
fue se pora San Pedro // a essa su ermita.
Quando fue a la ermita // el conde allegado, 393
demando por su monje, // don Pelayo llamado;
dixeron le por nuevas // que era ya finado,
ocho dias avia // que era soterrado.
Entro en la ermita // con muy grand devoçion, 394
LA MENCIÓN A PIEDRAFITA VEMOS QUE ES UNA LICENCIA POÉTICA, para rimar con "maldita". ESTA LOCALIDAD AVULENSE ESTABA POR ENTONCES EN TIERRAS MUSULMANAS; SE ENCUENTRA MUY LEJOS DE SIMANCAS Y MÁS AÚN DE HACINAS. El lugar de rezo de Fernán Gónzález podemos identificarlo con la ermita de Castellanos en Mota.
(...)
Aparición en sueños de San Pelayo y San Millán
Teniendo su vegilia, // con Dios se razonando, 405
un sueño muy sabroso // al conde fue tomando:
con sus armas guarnido // assi se fue acostando,
la carne adormida, // assi yaze soñando.
Non podria el conde // aun ser adormido, 406
el monje San Pelayo // de suso l' fue venido,
(...)
Millan so yo por nonbre, // Jesucristo me enbia,
durara la batalla // fasta terçero dia.»
(...)
Esta es la razon // que la voz me dezia: 429
"Conde Fernan Gonzalez, // lieva dend', ve tu via,
todo el poder de Africa // e del Andaluzia
vençer lo has en el canpo // d'este terçero dia."
(...)
En aquella ermita // fui yo bien consejado 432
del monje San Pelayo, // siervo de Dios amado,
que por el su consejo // Almançor fue arrancado;
SE OBSERVAN PRODIGIOS EN EL CIELO (que yo identifico con el eclipse del 19 de julio de 939)
Vieron aquella noche // una muy fiera cosa: 468
venia por el aire // una sierpe rabiosa,
dando muy fuertes gritos // la fantasma astrosa,
toda venie sangrienta, // bermeja commo rosa.
Fazia ella senblante // que ferida venia, 469
semejava en los gritos // que el çielo partia,
alunbrava las uestes // el fuego que vertia,
todos ovieron miedo // que quemar los queria.
QUIZÁS ABERRAMÁN PRETENDÍA LLEGAR AL DUERO CON EL ECLIPSE Y ATEMORIZAR A LOS CRISTIANOS, PARA QUE NO PRESENTASEN BATALLA (a mi juicio les intentaba engañar con esa argucia):
A los moros tenian // que los venie ayudar 474
ca coidavan sin duda // cristianos espantar;
por tal que los cristianos // se ovieran a tornar,
quisieran en la ueste // algun fuego echar.
(...)
«Los moros, bien sabedes, // se guian por estrellas, 476
non se guian por Dios, // que se guian por ellas;
otro Criador nuevo // han fecho ellos d'ellas,
diz que por ellas veen // muchas de maravellas.
Ha y otros que saben // muchos encantamientos, 477
(...)
Algun moro astroso // que sabe encantar 479
fizo aquel diablo // en sierpe figurar
por amor que podiesse // a vos mal espantar,
con este tal engaño // cuidaron nos torvar.
DURANTE LA TERRIBLE BATALLA QUEDAN MALHERIDOS EL CONDE Y EL REY:
El conde don Fernando, // maguer que mal ferido, 494
antes que el rey entrasse // en todo su sentido,
del conde fue otra vez // el rey muy mal ferido,
fue luego del cavallo // a tierra abatido
LOS DE ABDERRAMÁN HACÍAN GRANDES ESTRAGOS:
Los moros, en todo esto, // en valde non yazian, 504
en los omnes de pie // grand mortandat fazian,
sabed, d'amas las partes // muchos omnes caian,
a los golpes que davan, // las sierras reteñian.
SEGUNDO DÍA DE COMBATE:
tro dia mañana, // los pueblos descreidos 512
estavan en el canpo // con sus armas guarnidos,
dando muy grandes vozes // e grandes alaridos,
los montes e los valles // semejavan movidos.
TERCER DÍA (descripción de la Batalla de Simancas)
Otro dia mañana, // fueron se levantar, 527
vestieron se las armas // por al canpo tornar,
començaron a Dios // de coraçon rogar
FINALMENTE, CUANDO YA ESTABAN LOS CRISTIANOS VENCIDOS APARECE UN EJÉRCITO DE ÁNIMAS LLEGADAS DEL CIELO QUE LES RESCATA; ATACANDO Y HACIENDO HUIR A ABDERRAMÁN.
EL REY MUSULMAN EN SU ESCAPADA PERDIÓ HASTA EL AZOR, QUE EL MONARCA CASTELLANO LUCÍA ORGULLOSO TAL COMO VEMOS EN ESTOS VERSOS QUE NARRAN LA VICTORIA DE LOS CRISTANOS:
Llevara don Fernando // un mudado açor, 575
non avia en Castiella // otro tal nin mejor,
otrossi un cavallo // que fuera d'Almançor:
avie de todo ello // el rey muy grand sabor
NOTA: TAL COMO HEMOS DESTACADO ANTERIORMENTE, DONDE EL POETA ESCRIBE ALMANZOR HEMOS DE LEER ABDERRAMÁN III Y DONDE PONE REY FERNANDO, SE HA DE SUSTITUIR POR RAMIRO II (monarca de Fernán González). Todo ello muestra que el poema describe la batallas de Osma (primero) y finalmente la de Simancas.
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IMÁGENES BAJO Y SOBRE ESTAS LINEAS: De nuevo dos dibujos míos en los que pretendo recrear como era Medina Al Zahara, donde Abderramán se retiró tras su derrota en Simancas.
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CITAS:
(1):
Así es como le llaman las crónicas e incluso el Poema de Fernán González, que se refiere a Abderramán con el nombre del Almanzor. Un famoso general cuyo parentesco con el califa se limitaba a que su abuelo paterno era el esposo del médico de Abderramán III (el visir de Badajoz). Por su parte, Almanzor nace hacia el año 939, cuando Abderramán llevaba decenios reinando y tan solo ocupó cargos administrativos durante el reinado de aquel primer califa. Pese a ello, la identificación de ambos en las crónicas o en el Poema de fernán González se debió seguramente al hecho de ser de algún modo coetáneos y sobre todo a la proximidad de lugares en los que ambos mantuvieron batallas (azotando los dos las orillas del Duero)
(2): Año de 934: Con objeto de acabar con los ataques de los cristianos a la zona Este de Al-Andalus; Abderramán emprendió una campaña desde Córdoba, llegando primero a Zaragoza, donde hostigó a los ejércitos enemigos. Después siguió hacia Navarra, obligando a su reina (llamada Toda) a pactar con ellos. Regresando después a Córdoba vía Álava-Burgos, aprovechó para enfrentarse a Ramiro II que le esperaba e las cercanías de Osma y a quién también derrotó en una pequeña batalla. Trás aquello, se supone que el Califa destruyó el monasterio de San Pedro de Cardeña e hizo suya la plaza de Clunia (Coruña del Conde, en las inmediaciones, al sur de Burgos).
(3): Fuente: "El condado de Castilla", de Fray Justo Pérez de Urbel; Madrid 1970, Tomo II, pp. 103-104
(4): "El condado de Castilla" // Fray Justo Pérez de Urbel; Madrid 1970, Tomo II, p. 105
(5): Poema de Fernán González.
Edición digital a partir de la de Ramón Menéndez Pidal, Reliquias de la poesía épica española, M. Rivadeneyra, Madrid, 1951, pp. 34153, y cotejada con la edición crítica de Juan Victorio, Cátedra, Letras Hispanas, Madrid, 1998, 4ª ed. // Liberado en la red por Saavedra Fajardo
VII // versos 192 ; 193
(6): "El condado de Castilla" // Fray Justo Pérez de Urbel; Madrid 1970, Tomo II, p. 106
(7): Idem cita anteriores
(8): Sobre la batalla de Simancas, además de la obra citada de Lévi Provençal, vid. R. P. Dozy, Recherches 1 (3.a cd.), págs. 156-170; M. Gómez Moreno, Anales Castellanos, Discurso de recepción en la Real Academia de 1a historia (Madrid, 1917), Págs. 15 y Ss.; el mismo, La batalla de Simancas, boletín (le la Sociedad Castellana de Excursiones”, núm. 182 (Valladolid, 1918), 1iits 25-30 //
Histoire de L´ Espagne Musulmane: 2.a ed., tomo 1 (París-Leiden, 1950), págs. 57 y ss., Lévi-Provençal
CITAS TOMADAS DE FRAY JUSTO PÉREZ DE URBEL (idem citas anteriores)
(9): D. Enrique Fernández-Prieto, publicado originalmente en el número 136 ( mayo-junio de 1976) de la Revista Hidalguía, en la página 379 y siguientes, titulado “Una Encomienda de la Orden de los Caballeros Teutónicos en el Territorio Castellano- Leonés”, sigue diciendo el texto: Unos hechos que fueron ratificados a su vez por: “Don Jacobo Fitz James Stuart, XVII Duque de Alba, que entre los títulos que ostentaba también el de XIX Marqués de la Mota; hizo un interesante estudio que fue publicado por la Real Academia de la Historia en 1948 bajo el título de “Documentos sobre Propiedades de la Orden de los Caballeros Teutónicos en España”, y últimamente el meritorio trabajo de J.Ferreiro Alemparte, publicado en 1971, titulado “Asentamiento y Extinción de la Orden Teutónica en España”
(10): Ver en el enlace:
(11): Recogemos algunos pasajes del poema de Fernán González en los que se describe como el conde hacía ver su famoso estandarte:
La batalla de Lara
Pues que ovo acabada // el conde su razon, 261
e esforçadas sus gentes // commo omne de sazon,
mando a sus conpañas // desbolver su pendon:
firieron en los moros // todos d'un coraçon.
La batalla de La Era Degollada
El ejército castellano se lanza al combate
Metio se por las azes // muy fuerte espoleando, 368
la lança sobre mano // e su pendon alçando:
«¿Donde estas, el buen conde», // assi iva vozes dando,
«¡Sal lidiar aca al canpo!, // ¡cata aqui a don Fernando!».
(12):
SOBRE EL ESTANQUE DE MERCURIO DE MEDINA AZARARA
LUIS MOLINA CSIC, Granada
Al-Qantara XXV, 2 (2004) 329-333
(...)
Entre las dependencias que los autores árabes mencionan al des­cribir Medina Azahara se halla un salón en cuyo centro se abría un estanque lleno de mercurio.
ese salón, que denominan «aUmaylis al-badí\ llamado qasr al-jilàfa», se encontrase realmente en la ciudad palatina y prefieren localizarlo en el alcázar de Córdoba (....) deducen que las fuentes árabes yerran al situar el salón del estanque de mercurio en Medina Azahara.
El texto original de al-Zuhrï reza así al describir el salón (...)
En el Dikr se describe el Salón del Califato (en nega las diferencias con respecto a la versión de al-Zuhrí):
Su techumbre era de oro y mármol de grueso volumen y color puro, en sus distintos tonos, lo mismo que sus muros. En el centro de este salón peregrino (hâdâ al-maylis al-badP) se hallaba la perla única que le regaló el rey de Constantinopla. Las tejas de este salón eran de oro y plata. En el centro tenía un gran estanque lleno de mercurio y a cada lado del salón se abrían ocho puertas, formadas por arcos de marfil y ébano con incrustaciones de oro y diversos tipos de piedras preciosas, que reposaban en columnas de mármol coloreado y cristal de roca (ballür) puro, de forma que los rayos del sol, al entrar por esas puertas, se reflejaban en su techumbre y en sus paredes, produciéndose entonces una luz cegadora. Cuando el soberano quería asustar a los presentes, hacía un gesto a uno de sus esclavos y éste removía ese mercurio, con lo que el salón se llenaba de sobrecogedores fulgores semejantes al resplandor del rayo, creando a los que allí se hallaban la impresión de que el salón giraba mientras el mercurio seguía en movimiento. Algunos dicen que el salón giraba para estar enfrentado al sol, mientras que otros afirman que estaba fijo alrededor del estanque. Ningún otro soberano, ni entre los infieles ni en el Islam, había construido antes nada parecido, pero a él le fixe posible hacerlo por la abundancia de mercurio que allí tenía.
(...)
En conclusión, el salón en el que se ubicaba el estanque de mercurio no llevaba el nombre de Salón Peregrino y, por tanto, no hay ninguna razón para argumentar, basándose en la suposición de que había un Salón Peregrino en el Alcázar de Córdoba, que el salón del estanque de mercurio tenía que hallarse en el palacio de la capital en lugar de en Medina Azahara. Las fuentes son claras al respecto: el es­tanque de mercurio estaba en una estancia llamada por al-Zuhrï al-Qalbaq
(13): Poema de Fernán González.
Edición digital a partir de la de Ramón Menéndez Pidal, Reliquias de la poesía épica española, M. Rivadeneyra, Madrid, 1951, pp. 34153, y cotejada con la edición crítica de Juan Victorio, Cátedra, Letras Hispanas, Madrid, 1998, 4ª ed. // Liberado en la red por Saavedra Fajardo
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Con motivo de celebrar que este blog ha superado los veintitres mil lectores (más de 23.000 lecturas), aprovechamos incluir mi música para quienes quieran escucharla.
En primer lugar podremos oir PLÉYADES, sexto movimiento de los doce que tiene mi ballet TARTESSOS, compuesto y terminado cuanto estaba en La Mili en Sevilla, en 1982 (grabación en semidirecto en Japón 1991). PULSAR SOBRE:
https://www.youtube.com/watch?v=Nw1g-OKTqyQ
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Tras ello invito a mis lectores a oir, la primera parte de MAEBASHI (LUZ); una de mis últimas obras. Suite de guitarra que también consta de doce movimientos, compuesta entre 2010 y 2011, dedicada a la ciudad en la que vivo (en Japón). En grabación semidirecta en Japón, pueden escuchar las tres piezas de la primera parte: LUZ (Atardecer, Amanecer y Luz de Maebashi).
PULSAR SOBRE SUS ENLACES:    
https://www.youtube.com/watch?v=NV8uqxKW434
https://www.youtube.com/watch?v=oM_vIP7Ryyk
https://www.youtube.com/watch?v=oM_vIP7Ryyk

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